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viernes, 21 de marzo de 2014

Entrevista a Blue Jeans

¡Hola, marcadores!

Como ya os dije en la crónica del festival, tuve el placer de entrevistar a algunos de los autores y aquí está la primera entrega. Con todos vosotros...

... ¡Blue Jeans!



Marcadoras de Páginas: Tus lectores son principalmente adolescentes. ¿Crees que los jóvenes no leen?

Blue Jeans: Yo creo que hay de todo. Los estudios que se hacen dicen que los jóvenes españoles no leen mucho, pero luego vemos que realmente leen lo que les interesa. Sale la tercera parte de Los Juegos del Hambre y la devoran, sale las novelas de Laura Gallego y las leen. Lo que quizá les cuesta más son los libros que les mandan en los institutos y les mandan a leer, ya sean actuales o clásicos. Al final los chavales lo cogen como una obligación y no empiezan con buen pie el tema de la lectura. Luego hay de todo: gente que lee muchísimo y chavales que prefieren otro tipo de cosas. Pero parece que vamos progresando y que poco a poco se está promocionando bien el mundo y fomentando desde institutos, ciudades, ferias del libro… que lo están haciendo bien para que ellos lean. Aunque creo que hace falta mucho más para que esto siga creciendo.

MdP: He visto en mucho sitios que hay lectores tuyos que dicen que ellos no leían nada y que al empezar a leer tus novelas se han aficionado. ¿Cómo te sientes?

BJ:¡Muy bien! Es verdad que sobre todo en las redes sociales y en las firmas en que hay chicos y sobre todo chicas, no vamos a mentir y decir que no hay una mayoría de público femenino, que han empezado a leer con Canciones para Paula o con El club de los incomprendidos y que luego han seguido leyendo otro tipo de libros o han seguido con novela juvenil y yo me siento muy contento. Todo lo que sea positivo y fomente la lectura es bueno, aunque cuando tú escribes no lo haces pensando en eso, en convertir a una niña que no ha leído nunca en una gran lectora con tu libro, pero si se consigue pues genial.

MdP: Canciones para Paula fue tu primer libro pero se publicó de una manera un poco extraña: empezó en internet y luego pasó a papel.  ¿Cómo fue el proceso? ¿Qué sentiste cuando te dijeron que te lo iban a publicar y con una editorial grande?

BJ: Canciones para Paula empezó en un Fotolog porque venía de un rechazo y una decepción con una novela de misterio que había escrito, y necesitaba saber si valía o no para escribir. Las redes sociales por aquel entonces solo las usaban gente joven y necesitaba algo que los atrapara. Tuve suerte, pero fue mucho trabajo. Hubo mucha gente que me echó una mano, lectores que lo iban descubriendo y se lo iban contando a otros chicos y chicas. Se formó un grupo muy bueno con muy buen rollo, creamos un foro para hablar de los libros y de otras cosas… Y todo esto llegó a unos números que yo jamás pensé, unos 10.000 seguidores entre Tuenti y el resto de redes sociales y creí que era el momento de hablar con las editoriales. Fue Everest la que se puso en contacto conmigo primero y la que me hizo un seguimiento para ver si lo que decía era verdad y al final fue una gran alegría. Primero sorpresa, porque no me lo esperaba, y hasta que  no vi el libro encima de la mesa no me lo creía, pensaba que en cualquier momento se iban a echar atrás. Era muy difícil de asumir que tu libro, en el que has trabajado tanto, lo van a publicar. Ahora parece muy sencillo, pero yo al principio era un desconocido, aunque me seguían por internet ellos no sabían nada sobre mí, solo era un chico que escribía Canciones para Paula. Pero al final nos reunimos, decidimos que tenía que acabar el libro (quedaban unos 15 capítulos por escribir y tenía dos semanas) y que iba a salir adelante. También fue una sorpresa que cuando salió los libros se agotaran en las Navidades de ese año.
Desde entonces no he parado y lo importante es que esto sigue creciendo y con la misma buena sintonía del principio.

MdP: Has dicho que tienes un apoyo muy fuerte de fans…

BJ: ¡Lectoras! Yo creo que fans tienen los músicos, los futbolistas… No son fans mías, son lectoras que leen mis libros. Me gusta más llamarlo así porque “fan” parece que es otra cosa, algo diferente. A ellas les gustan los libros y son seguidoras de los libros. Evidentemente yo soy el que los escribe, pero es importante que la importancia la sigan teniendo los libros, no el propio autor. Por lo menos en mi caso yo lo veo así.

MdP: Pero sí que hay un gran movimiento, una locura de firmas… ¿llega a resultar agobiante?

BJ: Agobia cuando ves que en ese momento se agobian ellas. Cuando tienes una hora para firmar hasta que cierre la librería y no te da tiempo, o cuando hay un padre que protesta porque lleva mucho tiempo esperando allí. A mí me da igual, yo estoy tranquilo siempre que las cosas estén yendo bien. No me importa estar siete, ocho, nueve o las horas que sean ; porque me gusta, es mi trabajo y si hay una persona que hace unos kilómetros o lleva esperando un tiempo lo mínimo que puedes hacer es estar sonriendo, hacerte una foto y escribirle una dedicatoria en su libro. Con diez personas, cuando empecé, lo hacía así y lo sigo haciendo con cien, doscientas o las que haya. Las firmas deben ser una fiesta de las lectoras. Es su momento, es mi forma de darles las gracias por haber leído y comprado el libro, por haber dedicado su tiempo a todo esto.
No me agobia si las cosas van bien. Si las cosas no funcionan ese día, el sitio es muy pequeño o hay una hora de cierre me pongo muy tenso porque para mí ellas son lo más importante. Que ellas estén bien para mí es lo fundamental porque les debo todo.
Para mí lo más sencillo sería poner un sello en cada libro, que las chicas pasaran por detrás y se hicieran la foto y tardamos treinta segundos por persona. Pero creo que no lo debo hacer así. Son 153 firmas en cuatro años y siempre he seguido unos pasos. Solo hay que ver luego lo que opinan las chicas en las redes sociales : que se lo han pasado muy bien, que ha sido un día muy especial, es que están deseando que haya otra…
También comprendo a las librerías y comprendo a los padres. Entiendo que a veces cuesta organizar todo eso porque son gente muy joven, a veces impaciente, que te hacen preguntas y la cosa va más lenta de lo que debería. Pero hay que intentar hacerlo lo mejor posible y que las firmas salgan bien.



Mdp: El reconocimiento viene por parte de los lectores, pero también te han dado el Premio Cervantes Chico. ¿Cómo fue eso?

BJ: Pues fue una sorpresa también. Aunque me explicaron los motivos, por fomentar la lectura, viendo la trayectoria de los anteriores ganadores es un lujo estar con Elvira Lindo, Santiago García-Clairac, Laura Gallego, Jordi Sierra i Fabra… es un honor. Para mí supone ahora también el presión de tener que estar a la altura de un premio de ese prestigio, ya no solo a la altura del lector, se crean unas expectativas. Pero sobre todo es un honor. Además, me trataron fenomenal, fue muy bonito y uno de los más emocionantes de todos los que llevo en esta historia.

MdP: En alguna presentación has dicho que tú eres más un autor de brújula que de mapa. ¿Cómo es tu proceso de escritura?

BJ: Mi proceso es muy desordenado. Quizá una de mis tareas pendientes es aprender a escribir, a escribir un libro. Porque al hablar con una editorial te proponen una fecha y tú dices que sí siempre, no vas a decirle que no a la editorial, y te ves siempre con la capacidad de hacerlo aunque sean pocos meses. Están apostando por ti, Planeta, por ejemplo, que lo hace por un autor como yo; y en ese momento tienes mucha energía. Luego los días van pasando, te sientas delante del ordenador y piensas “Bueno, hoy voy a contestar al Twitter y cuando conteste a 150 personas o me salte el Tweet Limit me pondré con el libro”. Abres el documento, les pones nombre y lo dejas. Pero eso pasa un día y otro día y otro día… escribes una grase, dos… Me cuesta muchísimo arrancar. Luego ya vas viendo que te queda poco tiempo y que como no te pongas de verdad va a ser imposible, entonces poco a poco cada día escribes una página, luego dos, te pones por la mañana y por la tarde. Vas enlazando días y páginas, y cuando te das cuenta te quedan quince días y ciento cincuenta páginas por escribir. Así que ya dices “¡no me da tiempo! ¡es imposible!”, pero terminas haciéndolo porque no te queda otra, aunque tengas que ponerte veinticuatro horas al día, y en día escribas diez capítulos o cincuenta y pico páginas en tres días. Lo haces y además lo haces bien, porque cada párrafo tiene que estar perfecto para ti, tienes que estar contento con cada párrafo y cada línea. Tienes que ponerte en el lugar de los personajes en los diálogos, no puedes hacerlo de cualquier manera aunque sea deprisa, porque le dedicas muchas horas a eso. El último mes duermes cuatro o cinco horas, te levantas a las seis de la mañana y no haces nada más que no sea escribir.
Yo soy de los que se deja llevar, me siento delante del ordenador y voy improvisando. Tengo alguna idea de cómo quiero que sea la historia, pero me cuesta trabajo lo de la libreta, ir apuntando cosas… De momento me ha ido bien, pero sé que algún día me va a explotar la cabeza. Sé que no es bueno el método y lo digo con sinceridad. No es bueno en el momento en que tú no tienes control sobre lo que vas a hacer y dependes tanto de tu estado anímico y de tu forma física. Porque, quieras que no, estar horas y horas sentado físicamente es agotador. Yo termino los libros hecho polvo de la espalda y de los ojos. Espero que el próximo lo pueda escribir con más tiempo y empezar a hacerlo bien.

MdP: ¿Alguna manía en especial para escribir?

BJ: Antes me ponía música que no fuera en español para que lo que escribía no se me fuera con la letra, pero ahora ni siquiera eso. Me pongo los auriculares y ni siquiera pongo música.
Tengo la manía de ir a escribir a cafeterías, sobre todo al Sturbucks de Callao, ya tengo además una mesa allí y si está ocupada espero a que se quede libre para sentarme allí.
Y también acabar los libros en hoteles. Aunque esta vez no ha podido ser. Me encerré en el mismo hotel de siempre, pero no he tenido la capacidad de acabarlo ese día. ¡Así que no me ha servido de nada!
Pero no soy muy maniático ni necesito hacer muchas cosas para escribir. Sé que tengo que ponerme a hacerlo, es mi trabajo aparte de mi pasión; sé que tengo una fecha, que hay mucha gente pendiente de lo que haga, y cuantas menos manías y cosas raras mejor.

MdP: ¿Algún proyecto para el futuro?

BJ: Ahora mismo el proyecto es viajar, firmar, viajar, firmar, aeropuertos, trenes, autobuses… estoy recorriéndome media España y ahora me voy a Latinoamérica esta semana. Estaré quince días allí, es una locura; y al volver también tengo firmas por toda España.
Y cuando tenga tiempo me reuniré con Miriam y veremos qué hacemos. Es verdad que tenía una novela adulta con Espasa pero la hemos aparcado, creemos que es mejor seguir con lo juvenil y seguir escribiendo novelas de este tipo. Así que lo próximo será juvenil, no sé si trilogía o no, pero un poco en mi línea.
También está el tema de la película, que saldrá a principios de año, seguramente.
Hay muchas cosas pero hay que tomárselas con calma, porque acabo de terminar la trilogía y no da tiempo a reposar algo cuando estás todavía metido con otra cosa.



MdP: Como sabíamos que te gustaba escribir en el Starbucks te vamos a proponer un juego: relacionar el nombre de una bebida del Starbucks con un libro.

BJ: ¿Un libro? ¡Qué juego más difícil!

MdP: ¿Un café mocca?

BJ: Esta es fácil: Perdona si te llamo amor, de Federico Moccia.

MdP: ¿Un expresso?

BJ: Pues como lo leí muy rápido, en un día: La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón, que además me encantó y el expresso también me gusta.

MdP: ¿Un frapuccino?

BJ: Uff, todo lo llevamos a lo italiano… a ver, para no decir otro de Federico Moccia. Un frapuccino es un café helado, frío, también dulce. Voy a decir La princesa de hielo.

MdP: ¿Un Caramel Macchiato?

BJ: ¡Canciones para Paula, que es café que toma ella cuando va al Starbucks!

MdP: ¿Y un capuccino?

BJ: Un capuccino… La piel del tambor, de Pérez Reverte. No hay mucha relación, pero es un libro que me gustó mucho y el capuccino es uno de mis cafés preferidos.

MdP: Y, por último, ¿un té helado?

BJ: Pues alguno de Agatha Christie, que el té es el que se toma a las cinco de la tarde. Por ejemplo: Diez negritos




Nos leemos ^^
Ana

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